La consolidación en Primera A y la llegada del profesionalismo (1924-1940)

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1924 – Delantera de leyenda y una defensa inexpugnable        

El campeonato de 1924 arrancó el 6 de abril y el discreto empate conseguido en la vieja cancha de Racing ante los azulgranas de Estudiantil Porteño no significó casi nada, pese al lindo gol que hizo Antonio Duarte, eludiendo a dos rivales. Tampoco el segundo partido, cuando se estrenó la delantera de ensueño que integraron Jorge León, Ricardo Cracco, Antonio Duarte, Julio Bissio y Manuel Pardal. Jugaron los cinco, pero no pudieron derrotar al segurísimo Eduardo Cancino, el arquero de Defensores de Belgrano, único responsable del empate sin goles.

                El equipo tenía una defensa durísima y talentosos atacantes. Los resultados positivos se fueron acumulando y Platense llegó a la fecha 16 invicto, con ocho victorias y siete empates, un punto por detrás del líder San Lorenzo. En esa racha se festejaron especialmente el 3-1 sobre Tigre cuando los rivales históricos del Norte también escoltaban al futuro Ciclón: vencían 1-0 pero en diez minutos León, Duarte con un cabezazo y Pardal sellaron el rotundo triunfo.

                La caída contra River dolió mucho, fue el primer partido jugado en la nueva cancha de los futuros vecinos, en Alvear y Tagle, ese límite difuso entre Palermo y la Recoleta. Y además, la única caída en una campaña excepcional. Una semana después de la cerrota, Platense le ganó 1-0 a Racing con un madrugador gol de Julio Bissio. El diario “La Argentina” en su edición matutina del lunes 4 de agosto señaló que “Platense se ha rehabilitado de su derrota frente a River, siendo más digna de hacer resaltar esta perfomance por tratarse de un adversario de la talla de Racing.”

                A propósito del gol, el popular diario explica que “inició el juego Duarte y luego de pocos pases en la zona media, hizo avanzar a su línea delantera. El defensor Ravizza se adelantó para alejar el peligro pero falló en su intento, circunstancia que aprovecha Bissio para marcar el único tanto con un disparo que venció al arquero Croce. Apenas había transcurrido un minuto de juego.”

                Siete días más tarde, Platense visitó a San Lorenzo, el puntero invicto del torneo. Una gran definición de Antonio Duarte en el inicio del segundo tiempo selló la victoria. Cuenta el recordado Jorge Sepiurca en su libro “75 años del Club Atlético Platense” editado en 1980, que “cuando finalizó el partido el público de Platense se largó al field llevando en andas a Duarte, Orio y Pardal, prolongando sus exclamaciones frente a la tribuna oficial y en las calles se forma con una bandera del Club al frente de una numerosa manifestación.”  Platense se ubica a un par de puntos de su vencido.

                Los candidatos no dejan puntos en las últimas fechas y San Lorenzo gana el torneo con 39, seguido a dos unidades por Gimnasia y a tres por Platense e Independiente. Los Calamares son altamente elogiados por su línea delantera, pero se destaca especialmente a los defensores, que recibieron apenas seis goles en 23 encuentros. El gran protagonista fue el nuevo arquero, Hércules Orio, llegado desde Tigre.

 

1925 – Fútbol lujoso y nuevo tercer puesto

                El comienzo no pudo ser más prometedor. Victoria en Núñez ante Estudiantes de Palermo por 2-1 (León y Duarte dieron vuelta el marcador) en la primera fecha, empate en La Plata contra el otro Estudiantes (1-1), golazo de Duarte para superar a Quilmes, agónico zurdazo de Pardal y triunfo ante Defensores, empate con el rocoso Sportivo Buenos Aires, éxito 3-1 en Caballito ante Ferro (doblete de Duarte) e igualdad en dos goles con el difícil Sportivo Almagro. La caída en la cancha de Lanús –que todavía se vestía de rojo y adoptaría dos años después el color granate- cortó otra buena racha invicta, que abarcó 14 partidos, con 10 triunfos y 4 empates.

                Otros ocho partidos sin caídas siguieron en el campeonato, incluyendo un 2-0 a River en la cancha de Manuela Pedraza, con goles en el primer tiempo, primero del wing derecho León y luego del centrodelantero Duarte. El equipo alcanzó el tercer lugar compartido con Almagro, detrás del campeón Racing y del escolta San Lorenzo. En la última fecha, la frutilla del postre: 3-0 a Independiente en Avellaneda, con una escapada de León en el primer tiempo y un nuevo gol del wing derecho tras un rebote en el poste del arquero Isusi. En el complemento y con los rojos en un ataque masivo, el talentoso Bissio toca al gol un centro del propio León para sellar el marcador.

                El diario “La Nación” titula la victoria Calamar en Banfield por 2-1 con “Cariños que matan” porque Jorge León anotó el gol decisivo a tres minutos del final y los hinchas visitantes entraron al campo de juego para celebrar tratando efusivamente al goleador. La policía recuperó el orden.

                El 28 de junio juega su último partido el agónico Platense 2, empatando 1-1 con Sportivo Dock Sud en el campo de juego de Republiquetas y Blandengues. El último gol de aquel Calamar lo marcará un delantero surgido cuando el club estaba unido: Julio Lolato. A partir de ese momento se llamará Universal, luego Retiro y finalmente se perderá en la bruma de los tiempos. Sin embargo, en aquel 1925 aparecerá un defensor talentoso que llamará la atención de los clubes más poderosos: Fernando Paternoster. Futuro jugador de la Selección Argentina que disputará en 1930 la primera Copa del Mundo en Montevideo.

 

1926 – Fin de un trienio inolvidable

                El mismo equipo pero sin Antonio Duarte, que apenas pudo jugar tres partidos, pérdida muy sentida por sus compañeros de ataque. Debut con 4-0 en la canchita de Sportivo Palermo ante el local, junto al Río de la Plata y el camino de tierra que se convertía en la calle Canning. Dos goles de Ricardo Cracco anunciaban su capacidad para convertir seguido, ante la ausencia de su amigo Duarte. Habían debutado juntos en 1920, brillando siempre. Cracco se descuidaba y varias veces tuvieron que darle una ducha antes de jugar por su adicción al alcohol. Jugaría hasta 1928 y moriría antes de cumplir 40 años, a mediados de los años treinta.

                Fueron diez victorias seguidas en el torneo y de yapa, el triunfo ante Independiente por la Copa Competencia, por 2-1 en el campo de Núñez. Los rojos de Avellaneda ganaron el torneo y su única derrota en toda la temporada fue la sufrida ante Platense, con dos goles de León para los locales y el descuento del notable Manuel Seoane, la famosa Chancha, que había sido la figura de Boca en la famosa gira por Europa de 1925. El talentoso Seoane fue el refuerzo de lujo para el viaje. La delegación del Deportivo Español de Barcelona estuvo en la cancha presenciando el choque con los rojos y fue Ricardo Zamora, el famoso arquero, quien tras el partido señaló a los periodistas que lo interrogaron que había visto “el mejor partido de mi vida”.

                Julio Bissio se marcha para jugar en Boca Juniors, el rosarino Luis Indaco toma su lugar y pese a la falta de Duarte la delantera no se resiente y sigue siendo efectiva.

                Caída en Villa Luro ante el duro Vélez por 1-0, pero recuperación con empates ante San Lorenzo y River, además de derrotar 2-1 a Racing en Avellaneda con doblete de Ricardo Cracco. La tabla final encuentra a Platense ocupando el tercer lugar, detrás de los dos colosos de la época, Independiente y San Lorenzo, tres puntos por delante de Racing y trece arriba de River.

                Es el final de tres años espectaculares. Platense jugó 72 partidos entre 1924 y 1926 en los torneos de la Asociación Amateurs logrando 43 victorias, 19 empates y apenas 10 derrotas. Hizo 105 goles y le convirtieron 45 tantos. Una diferencia de (+60). Sencillamente impresionante.

 

1927 – La unificación del fútbol porteño y 34 equipos en Primera

                Para 1927 se decidió la unificación del fútbol local. La vieja Asociación Argentina y la nueva Asociación Amateurs se juntaron gracias a la mediación del presidente Marcelo T. de Alvear, que gestionó con éxito y de paso, demostró la enorme importancia que ya tenía el fútbol. Nació la Asociación Argentina Amateurs de Fútbol (AAAF) una entidad que agrupó a 34 equipos en la elite de primera división y dejó a la mayoría de los clubes de la Asociación Argentina en una segunda categoría. Volvieron algunos clásicos que no se jugaban desde 1919 y nació un nuevo esquema.

                Platense debutó enfrentando por primera vez a uno de sus rivales históricos, Chacarita Juniors, a quien superó por 2-1 en Núñez, con goles de Pascual Russo y de Atilio Botta, previo empate parcial del italiano Renato Cesarini, luego famoso entrenador. También derrotó en el choque inaugural de un futuro clásico moderno a Argentinos Juniors por 3-1 en la vieja cancha de Avenida San Martín 2115, con dos goles de Eduardo Spraggon y uno de Botta.

                La campaña fue más que aceptable, finalizando en el puesto decimocuarto entre 34 clubes que tuvieron que adaptarse a la nueva realidad. Otros buenos momentos fueron el 3-1 a Racing como visitante con goles de Gilberto Olivier y un doblete de Botta. Se empató sin goles contra Boca en la cancha xeneize y también ante Huracán en Parque Patricios. El arquero Orio pasó a San Lorenzo, surgió el mediocampista central Carlos Volante llegado desde Lanús y de la mítica línea delantera de los años anteriores el wing izquierdo Manuel Pardal fue el que jugó más partidos.

 

1928 – El adiós a las figuras de la década

                Había llegado el momento del retiro para varios cracks Calamares que hicieron historia con partidos que quedaron para la posteridad. El zaguero Antonio Roque Cortella se despidió durante la victoria 2-1 ante Argentino del Sud dejando ocho años con muy gratos recuerdos. Duro, áspero, pero al mismo tiempo caudillo y de buen manejo, fue uno de los mejores sino el mejor zaguero del club en los años amateurs. Surgido del vecino Defensores de Belgrano, fue campeón con Boca y desde allí llegó al club en 1921, porque “extrañaba el barrio”. Se iniciaba la primera gestión de Arturo Sagazola como presidente del club. Duraría hasta fines de 1935.

                También le llegó el turno al excelente puntero izquierdo Manuel Pardal (1919-28), el primer rosarino en llegar a Platense, aunque había nacido en San Lorenzo, Santa Fe. Ilustre integrante de la gran delantera de aquellos años, dejó una huella imborrable. El 22 de julio el Calamar recibió al buen equipo de Independiente y consiguió empatarle en dos goles. Esa tarde fue el último partido de Ricardo Cracco, entreala derecho de enorme categoría que había debutado en 1921. Aquella vez jugaron tres de los cinco famosos de la línea atacante: Cracco, Duarte y Pardal, muy cerca los tres del retiro definitivo.

                Pocos partidos para el recuerdo: el 4-1 a Quilmes en Núñez y el 2-1 a Sportivo Barracas en la famosa cancha del gol olímpico, la tarde en que Antonio Duarte hizo su único gol del año. La posición del equipo fue discreta, porque Platense se ubicó en el puesto 25 entre 36 equipos. Se destacó el buen campeonato de Ángel Montero, autor de 10 goles en 30 presentaciones.

 

1929 – El peor año en el amateurismo

                Como el campeonato de 1928 había acabado a fines de junio de 1929, se decidió acortar el torneo de 1929, dividiendo a los 35 equipos en dos zonas. La participación argentina en los Juegos Olímpicos de Amsterdam que obtuvo la medalla plateada en fútbol, demoró aún más el desarrollo. Platense integró la Zona Impar con un rendimiento muy flojo. Apenas ganó tres partidos sobre 17, destacándose el triunfo por 1-0 sobre Racing, con un gol de Oscar Mapelli en el primer tiempo.

                Victorias mínimas ante El Porvenir y Estudiantes de Palermo fueron los otros dos éxitos del equipo, que extrañó demasiado a sus grandes figuras de los últimos años. El primer día del mes de diciembre, Platense cayó como local ante San Fernando por 1-0 y se produjeron serios incidentes ante el mal arbitraje de Santiago Casoli. Se determinó la clausura de la cancha y la dirigencia de ese momento resolvió no presentar al equipo ante Colegiales en señal de protesta.

                Como no había descensos esa temporada, la Comisión Directiva se envalentonó y decidió ceder los puntos en los otros cinco partidos que faltaban. Por esa razón, además de la mala racha, Platense terminó con escuálidos 7 puntos, siendo el equipo de menor cosecha entre los 35 clubes. En ese polémico partido con San Fernando se despidió definitivamente Antonio Duarte, el gran centrodelantero que había debutado en 1920 con una capacidad goleadora innata y un amor por los colores que lo llevaron, siempre, a rechazar ofrecimientos para jugar en otro club. Duarte era para los hinchas “el japonés” o “el cabezón” pero se había el respeto de todo el mundo del fútbol.

                Procedente de Sportivo Devoto –luego fusionado con Estudiantes de Palermo- llegó el joven Carlos Santamaría, que disputó sus primeros tres partidos. Puntal de 1930 y 1931, el rubio mediocampista lució su jerarquía y coraje, llamando la atención rápidamente. En 1932 sería una de las transferencias fuertes de la temporada al ser incorporado por River en 15 mil pesos.

 

1930 – La última función del viejo fútbol

                Fueron 36 equipos los que disputaron el último torneo de la vieja AAAF, incluyendo al simpático Honor y Patria de Bernal, que jugó por única vez en Primera A y años después se disolvería.  El torneo se inició el 23 de marzo de 1930 y terminó en abril de 1931. Platense debutó goleando a Estudiantes de La Plata por 5-2 en Núñez. Los pinchas serían subcampeones detrás de Boca esa temporada, pero el Calamar los derrotaría con dos goles de Ramón González, dos de Carlos Volante y otro de Manuel García. El gran Alberto Zozaya haría los tantos estudiantiles.

                Los diez primeros partidos mostraron un equipo en plenitud: siete triunfos, dos empates y apenas una caída ante el desaparecido Argentino de Banfield (camiseta blanca con franja verde horizontal). La caída 0-4 en Quilmes debilitó al equipo, que se volvió irregular. El lucimiento de Alberto Recagno (12 goles) y el prolijo juego de Carlos Volante fueron los puntos fuertes.

                Platense finalizó en el puesto número 12 entre 36 equipos, con algunos jóvenes de enorme futuro como el citado Santamaría y el insider izquierdo José Pérez, que al año siguiente formaría una recordada ala izquierda del ataque con Tomás Beristain. Un brillante defensor de larguísima carrera en el club, Juan Antonio Mazzini, abandonaría el fútbol frente a Argentino de Banfield, con una trayectoria intachable y cubierta de elogios.

 

1931 – Llegó el profesionalismo y los chicos crecieron

                El 9 de mayo de 1931 fueron 18 los clubes que apoyaron la creación de la Liga Profesional. Entre ellos estaba Platense, gracias al impulso de su presidente Arturo Sagazola, que formó un equipo juvenil con apenas tres muchachos mayores de 20 años. Desde Sportivo Devoto (club de la tercera categoría) habían llegado Sebastián Gualco (arquero) y Luis Antonio Sánchez, el popular Huesito, centrodelantero. Íntimos amigos de Santamaría, fueron tres de los más destacados jugadores de ese primer año rentado.

                Las incorporaciones del wing derecho Antonio Campilongo (de Sportivo Barracas) y de Tomás Beristain, puntero izquierdo muy joven que fue un goleador de aquellos, le dieron otra potencia ofensiva al equipo de los chicos. El debut fue con triunfo por 1-0 ante Vélez en Núñez, gracias a un remate de Guillermo Giménez, tras un centro de José Pérez. Tras cinco derrotas de manera consecutiva, en la séptima fecha se le ganó 3-0 a Atlanta y empezó la recuperación.

                El 26 de julio debutó Beristain ante River y el equipo marrón se impuso 2-1, marcando Beristain con un toque suave al recibir un pase de otro debutante, Campilongo. Lo igualó Ganduglia y fue Nicolás Ferrara, de cabeza, quien estableció el triunfo Calamar. Se producen otros buenos partidos como el 3-1 a Huracán (doblete de Beristain) y el 29 de noviembre el gran triunfo en la cancha de River: 5-2 al cuadro que el año siguiente ya sería conocido como “millonario” en una actuación sobresaliente de Luis Sánchez, autor de tres goles. El primer tiempo terminó 4-1 y la sorpresa invadió a todos. El propio Sánchez conquistó el quinto tanto.

                Cuatro días antes del Año Nuevo, Platense aplastó por 4-1 a Independiente, con otros dos goles de Sánchez, que finalizaría quinto en la tabla de artilleros con 20 conquistas. El equipo no conseguiría los puntos que mereció, pero finalizó en la decimotercera ubicación, dejando atrás a Quilmes, Talleres, Tigre, Lanús y Atlanta. Le faltó experiencia, eso quedó claro.

 

 

1932 – Canchas más grandes para mucho más público

                El segundo torneo profesional provocó un terremoto en cuanto a la cantidad de público que se volcó a los estadios. Si el promedio de entradas de 1931 fue de 6.552 por encuentro, para 1932 subió a 8.121 generales, un incremento del 22% generado especialmente por el crack que River le había comprado a Tigre. Era Bernabé Ferreyra, apodado “la fiera” o “el mortero de Rufino” quien provocó que los nuevos “millonarios” llenaran todos los estadios en función de lo que hacía su goleador.

                Eso motivó que se ampliaran varias canchas que tenían comodidades reducidas. Por esa razón Platense fue local en Argentinos Juniors (1-0 a Quilmes) y en River (5-2 a Vélez) mientras ampliaba el campo de Manuela Pedraza y Crámer. Se construyeron 12 mil metros cuadrados de escalones de madera en tres tribunas, boleterías de ochenta metros de frente, 110 metros de plateas y se mejoraron los vestuarios y los accesos. El costo final fue de 91.417 pesos. Desde el 1° de mayo de 1932 la cancha de Núñez pasó a ser realmente un estadio de primera división.

                Esa tarde, se reinauguró la cancha con la presencia de River y su fetiche, Bernabé. Fue goleada de los nuevos ricos (4-0) con doblete del insaciable santafesino, que hizo tres goles y asombraría a la multitud. Sin embargo, en la revancha jugada en Alvear y Tagle, Platense sería un adversario muy complicado para el futuro campeón: de hecho, Sebastián Gualco, el arquero de 20 años que custodiaba la valla Calamar, le atajaría un penal al temible Bernabé a los 43m. En la segunda parte, La Fiera marcaría el único gol del partido y Gualco se llevaría el premio instaurado por el Diario “Crítica” por haberle parado un penal al monstruo, que metió 44 goles en 33 partidos, 20 más que su perseguidor, el cañonero Hugo Lamanna, de Talleres de Escalada.

                Platense quiso contagiarse y esa temporada incorporó a Paulino Ferreyra, hermano mayor de Bernabé, pero el lazo de sangre no lo hizo crack ni goleador, porque apenas anotó cinco goles en diez partidos. Tampoco emocionó el cordobés Vargas, que llegó desde Boca tras la cesión de Luis “Huesito” Sánchez por 15 mil pesos y su pase.

                Tras la caída dura contra River, las cosas mejoraron: empate en Avellaneda con Racing en un gol, victoria 3-2 sobre Huracán (doblete de Ferrara, dos empates de Masantonio y cabezazo agónico de Vargas) para seguir con un gol olímpico de Beristain en el 1-0 a Atlanta y el empate contra Boca en Núñez, con el ya popular Beristain metiendo un zurdazo que le picó mal a Yustrich, el arquero apodado “el pez volador” y selló el empate.         

                El 29 de mayo llegó Independiente a Núñez, uno de los perseguidores de River, al que le ganaría 5-0 cuatro fechas más adelante y perdería el desempate por el título. Platense lo superó con claridad gracias al oportunismo del “veterano” Ubaldo Landolfi, que hizo los dos goles en el primer tiempo. El tanto inicial fue tras un centro de Beristain y el segundo tomando un rechazo corto que dio el arquero rojo, Néstor Sangiovanni. El insider derecho Landolfi había llegado para 1931 desde Sportivo Barracas donde se destacó en el amateurismo.

                En la segunda parte del torneo se destacaron el nuevo empate con Racing en un gol, los triunfos 5-0 a Tigre (tres goles de Landolfi y dos de Bissio Trevino) y las victorias ante River y los rojos de Independiente por 2-1 durante la Copa Béccar Varela, con tres goles de Raúl Murúa y uno de Antonio Campilongo.

                La ubicación en la tabla mejoró un poco respecto a 1931. Platense ocupó el noveno lugar junto con Huracán, con 13 triunfos, 9 empates y 12 derrotas. En su cancha, consiguió 26 de los 35 puntos obtenidos en total. Nicolás Ferrara fue el goleador con 11 seguido por Landolfi con 8 y por Beristain con 7 pepas, en tanto que Antonio Campilongo jugó los 34 partidos completos. Fue el único.

 

1933 – Refuerzos de primera

                Empate con Ferro de local y empate con Atlanta en Villa Crespo. Esos fueron los dos primeros resultados de Platense en el torneo de 1933, con un equipo muy parecido al del año anterior, salvo la incorporación de Juan Carlos Haedo, un ídolo tigrense que jugó poco y en esos partidos rindió. Sin embargo, la llegada del delantero del fútbol rosarino provocó un terremoto en su debut. Pascual Molina fue adquirido en 700 pesos y debutó el 26 de marzo en Pedraza y Crámer, convirtiendo tres de los cuatro goles marrones. Fue 4-1 a Talleres, uno al conectar un tiro de esquina, otro eludiendo a tres rivales y el último con una sutileza que engañó al arquero Luis Visini.

                El entusiasmo se prolongó una semana porque el Calamar derrotó 1-0 a Boca con gol de Juan Carlos Haedo, pero una sucesión de derrotas rompió la ilusión. Molina, igualmente, le metió un doblete a Independiente en la caída (3-6) en Avellaneda y le anotó a River en la derrota (1-2) en cancha propia. Volvió con todo para liderar el 3-2 ante Racing como visitante, hacerle dos goles a Huracán en la victoria 3-1 en Núñez y mantuvo su calidad y efectividad en el torneo.

                La mayor victoria de Platense fue el 4-2 que le propinó a Gimnasia, que lideraba el torneo, en la última fecha de la primera rueda. Una multitud asistió al partido jugado en la vieja cancha de River en Palermo. El Lobo lo ganaba 2-1, pero dos tantos del insider José Pérez y un bombazo de Taquito Beristain sellaron el festejado triunfo. Gimnasia seguiría puntero y sería despojado del título por San Lorenzo y Boca, que le ganaron partidos con vergonzosos arbitrajes parciales.

                Para el recuerdo también, el 2-2 en la cancha de Boca (goles de Campilongo y Beristain), el 2-1 a Independiente (Molina y Campilongo) y el 5-2 a Quilmes (Molina, Pérez, Campilongo, Spitale y Beristain). Justamente otro jugador proveniente de Rosario se afianzó como mediocampista central y prolongaría durante siete años su actuación en el club: Cataldo Spitale. Ese mismo año había llegado desde Junín el eficiente y rendidor Mario Pajoni, con lo que la famosa línea media esperaba un año más para tener su otro integrante, Gregorio Esperón, que desembarcaría después de jugar corto tiempo en Tigre.

                Platense tuvo la sexta delantera más efectiva del torneo: 61 tantos, 21 convertidos por el talentoso Pascual Molina. Sin embargo, también fue la cuarta defensa más vencida del torneo, con 74 conquistas, pese a los esfuerzos de los jóvenes Sebastián Gualco (arquero), Antonio Blanco e Ismael Arrese, los dos defensores más destacados.

                Ocupó la novena posición con 31 puntos (11 victorias, 9 empates y 14 caídas) dando la sensación de que podía haber terminado en un lugar más afortunado. Eso recién ocurriría al año siguiente.

1934 – Torneo de tres ruedas y buena campaña

                Último campeonato organizado por la Liga Profesional que se convertirá en AFA en noviembre de este año. Se aprueba jugar con apenas 14 equipos, separando a Quilmes y a Tigre por ser quienes menos recaudaron en 1933 y forzando dos uniones: Atlanta con Argentinos Juniors y Lanús con Talleres de Remedios de Escalada. Ninguna de las dos funcionó bien.

                En cambio, Platense transfiere al arquero Gualco a San Lorenzo y también al polifuncional Ismael Arrese. Llegan Gregorio Esperón desde Tigre y el zaguero Segundo Ibáñez, desde Central Córdoba de Santiago del Estero. Ambos harían largas campañas en el club con lucidos méritos, incluso Ibáñez sería vendido luego a Boca y Esperón integraría varias veces la Selección Argentina.

                Primeras cinco fechas arrasadoras con empate en cancha roja y ante Estudiantes, triunfo en campo de Vélez (3-1 con dos de Campilongo y uno de Molina), gran victoria 4-2 en Racing con dos de José Pérez, uno de Beristain y otro del juninense Atilio García, que años después seguiría su camino en Nacional de Montevideo y se transformaría en el máximo goleador histórico de ese club. Tras el 3-1 a Ferro, surge otra vez River para quitarle el invicto a Platense (4-1).

                El torneo se juega en tres ruedas y el Calamar consigue otra victoria ante Racing por 3-1 (doblete de Mezzadra y uno de Pérez), además de ganarle a San Lorenzo por 3-0 con goles de Pérez, Spitale y Mezzadra. El último triunfo resonante del año fue el éxito 1-0 ante Independiente, con un penal que convirtió Corral a minutos del final.

                Platense ocupó el sexto puesto junto con Racing. Ganó 16 partidos, empató 11 y perdió 12, demostrando que las incorporaciones (Spitale, Esperón) llegaron para hacer historia y que ya los jóvenes de años anteriores habían madurado convirtiéndose en buenos futbolistas.

 

1935 – Los chicos crecen

                Con la flamante AFA, el torneo de Primera A volvió a su cauce normal, se deshicieron las fusiones y regresaron Tigre y Quilmes. Recién dos años después se producirían los primeros ascensos y descensos. Platense parecía tener jugadores para sacar mejores resultados, pero tuvo una irregularidad casi permanente durante el campeonato.

                Lo más celebrado del año fueron el triunfo en campo de River, un sorpresivo 2-0 con goles de Domingo Fernández, un delantero que llegó desde Huracán y apenas jugó media docena de veces, pero esa tarde capturó un rebote en un defensor de River a los 12 minutos y cuando se inició el complemento derrotó a Ángel Bosio con un derechazo bajo tras recibir un pase de José Pérez. También valieron la pena el 4-1 sobre Tigre en la misma cancha de River con un triplete de Beristain y un golazo de Luisito Sánchez, que había regresado tras salir campeón con Boca. Lució en varios partidos la zaga que formaron Antonio Blanco y el santiagueño Ibáñez.

                Faltando dos fechas para el final de un torneo discreto, Platense se dio el enorme gusto de aplastar a Gimnasia de La Plata por 8-2 en Núñez. Un resultado distinto que generó curiosidad. Dos veces Raúl Mezzadra y dos veces Beristain pusieron el 4-1 parcial del primer tiempo. El quinto lo hizo el Turco Campilongo, Mezzadra se anotó dos veces más en el arco del desamparado Atilio Herrera y Beristain selló el 8-1, descontando Farías de penal en el final. Impecable.

                Una semana después, Platense jugó el primer partido nocturno del profesionalismo, cayendo 4-2 ante Vélez en la vieja cancha de Villa Luro. El torneo se cerró allí, de noche y el cuadro marrón y blanco finalizó duodécimo entre dieciocho con 29 puntos, una cifra notoriamente inferior a lo que podía haber conseguido de acuerdo a los periodistas de esos años.

 

1936 – Dos torneos bien diferentes

                Por primera vez el campeonato anual se dividió en dos programas cortos, uno llamado Copa de Honor y el otro Copa Campeonato. Hubo dos ganadores que jugaron una final para definir el campeón del año: River venció 4-2 a San Lorenzo y se consagró.

                Alfredo Curti, arquero de Vélez, fue la incorporación más importante. El resto del plantel no tuvo variantes y costó ver a un buen equipo perder algunos partidos favorables. De la Copa de Honor se destacan la victoria sobre Racing en Avellaneda (goles de Sánchez y Campilongo) por 2-0 y el triunfo ante River con otro 2-0, gracias a que José Pérez aprovechó un mal rechazo de Rodolfi, el eje medio millonario que sustituyó al arquero Bosio mientras lo atendieron durante diez minutos y ya con el cuidapalos titular, porque Huesito Sánchez clavó un derechazo entrando al área a diez minutos del final. Duodécimo puesto con seis victorias, cuatro empates y siete derrotas.

                En cambio, la Copa Campeonato significó otra cosa. Platense arrancó bien y se mantuvo once fechas sin perder.Empate con Atlanta, victoria en Quilmes (1-0) y en la tercera fecha cinco goles a Independiente en Núñez, con una actuación espectacular de Raúl Mezzadra, autor de cuatro tantos: platea y popular fueron una fiesta, porque Beristain puso el 5-0 que decoró Beressi para el 5-1 final. Esa tarde debutó el talentoso Juan Prado, un producto genuino de las inferiores que cumpliría una larguisíma carrera en el club.

                Empate en cancha pincharrata (2-2), triunfo 3-1 sobre Lanús, empate en la Boca gracias a un bombazo de Beristain y a los pocos días, victoria 1-0 sobre Huracán ante una multitud en Núñez y un golazo de cabeza de Luis Antonio Sánchez, que jugaba más retrasaba y abastecía a los wines y a Raúl Mezzadra, el intratable centrodelantero. Después hubo empate en Caballito (1-1), igualdad con Chacarita (2-2 con doblete de Mezzadra) y otro empate con Argentinos, 1-1.

                Para la undécima fecha, Platense sumaba cuatro triunfos y seis empates, invicto, ubicado detrás del líder River. Detrás marchaba Racing, que llegó a Manuela Pedraza y Crámer la tarde del 8 de noviembre. El público desbordó la cancha al punto que se recaudaron 15.153 pesos, en tanto que la suma obtenida en los ocho partidos restantes fue de 15.567…

                Platense madrugó a la Academia: 9 minutos, pase de Sánchez y gol de José Pérez. 11 minutos, toque de Pérez a la izquierda y bombazo de Beristain que superó al arquero Novara. La expulsión del zaguero Antonio Blanco a los 28m dejó al Calamar con diez, pero a Racing apenas le alcanzó para el descuento del Tanque Evaristo Barrera a quince minutos del final. Cinco victorias y seis empates, Platense segundo a dos puntos del líder River.

                Las seis fechas finales fueron un calvario: pérdida dura del invicto en el Bosque (1-5 con Gimnasia), triunfo sobre Talleres (1-0) y nuevas derrotas con River, San Lorenzo y Vélez, para el adiós en un empate 1-1 ante Tigre. Sexto puesto compartido con Atlanta con un desenlace que opacó un poco el excelente arranque en la Copa Campeonato.

1937 – Enojo y rotura de carnets   

                Había que pagar las deudas y tener al club en una aceptable situación económica. Eso fue lo que originó las transferencias de José Pérez y Tomás Beristain, los talentosos integrantes de la pareja que formó entre 1931 y 1936 el ala izquierda del ataque de Platense. Los 35 mil pesos que pagó San Lorenzo por los dos pases habrán generado alivio en la dirigencia, pero provocaron casi doscientos carnets rotos por socios iracundos que no entendían de números y no aceptaban el alejamiento de los cracks. Tomás Beristain dejó una marca inalterable: 190 partidos jugados y 63 goles no son poca cosa, lo mismo que las 161 participaciones y 30 goles que logró José Pérez, su habitual socio.

                La AFA había establecido el sistema de dos descensos para ese año, por primera vez, que al final del año generó que bajaran Quilmes y Argentinos Juniors, de pésimas campañas. Platense se mantuvo cerca de la mitad de tabla con algunos buenos resultados como los empates ante San Lorenzo y Boca, pero recién se ubicó a cubierto del peligro cuando consiguió seis victorias de manera consecutiva (3-0 a Talleres, 3-1 a Gimnasia, 2-0 a Racing en Avellaneda, 3-1 a Vélez y un muy festejado 3-0 a San Lorenzo). Esa tarde, aquellos que extrañaban a Pérez-Beristain los vieron jugar vestidos con la camiseta azulgrana, pero sus viejos compañeros les respondieron con capacidad. Dos goles de Luis Sánchez y uno de Antonio Campilongo sellaron el 3-0 en Boedo.

                En el final del torneo quedó un entretenido 4-3 a Huracán en Núñez (dos goles del exChacarita Adolfo Juárez y dos de Raúl Aguirre) y la presencia del campeón en Manuela Pedraza en la última fecha. River consiguió ganar 3-2 en el último minuto gracias al Charro Moreno, después que el eficaz Juárez había emparejado dos veces el resultado.

                La posición final lo ubicó undécimo entre dieciocho clubes a Platense, con 12 victorias, 7 empates y 15 caídas. La ausencia de Pérez y Beristain (el mundialista Raimundo  Orsi intentó cubrir el bache con 27 presencias y 10 goles) y la ausencia de un centrodelantero con continuidad fueron causas de la mayoría de los puntos perdidos.

 

1938 – Show de goles (a favor y en contra)

                El campeonato de 1938 lo jugaron 17 equipos y tuvo 34 fechas, con dos jornadas libres para cada participante por el número impar. Fue el que mejor promedio de goles por partido tuvo en la historia de nuestro fútbol: 4,90. Se convirtieron 1334 goles en 272 encuentros. Hoy, la media del torneo apenas sobrepasa los 2 tantos por partido. Apenas cuatro tuvieron un empate sin goles.

                Platense hizo 84 goles (2,62) y recibió 100 tantos (3,20). Su línea defensiva fue la peor después de Talleres (103) y Tigre (102). La delantera la sexta más rendidora, incluso por arriba del quinto Gimnasia (83) y a un tanto de Huracán (85) y tres de San Lorenzo (87). Hubo goleadas para todos los gustos.

                Resultados insólitos: 4-5 con Ferro en la segunda fecha. Tres goles de Jaime Sarlanga le dieron la victoria a los verdolagas en Núñez. Hubo un 6-2 a Gimnasia con tres tantos de Máximo Fernández, llegado desde Provincial de Rosario. Fue al inicio del torneo y el mejor momento: tras la caída ante Ferro, se le empató al campeón River en dos goles, llegó la goleada al Lobo y otros dos goles de Fernández para el 4-0 en Escalada al futuro descendido Talleres. En la sexta fecha se produjo el partido inolvidable.

                Fue el 22 de mayo y a Manuela Pedraza llegó Racing, entonado tras ganarle a Boca en Avellaneda. Una tromba en el primer tiempo, porque el portentoso Evaristo Barrera sacudió tres veces el arco calamar en 40 minutos y Oscar Pont hizo un gol para un 4-0 demoledor y definitivo. Los hinchas locales estaban desanimados y todo era alegría en la nutrida barra académica. La gente produjo la mayor recaudación de la fecha con 14.958 pesos

                Algo pasó en el entretiempo. Ingresaron otro Platense y otro Racing. Juan Prado cabeceó un centro de Campilongo (1-4), Adolfo Juárez clavó un derechazo desde 25 metros (2-4), Máximo Fernández tocó al gol un nuevo centro del Turco Campilongo (3-4) y todavía faltaban 15 minutos. Resurrección marrón y delirio al llegar el empate, cuando cuatro minutos después Cataldo Spitale metió un bombazo de tiro libre que superó el vuelo inútil de Ángel Capuano. Dos minutos más tarde, Juárez se le escapó en el área a José García, giró y remató dando la pelota en el poste. No hubo reacción de los defensores y Prado tocó al arco vacía. Platense ganaba 5-4… no hubo infartos esta vez, pero a todos parecía estallarles el corazón. Vicente Zito, la popular Bordadora recibió un pase de Enrique Chueco García para tapar el papelón racinguista con un 5-5 apoteósico.

                Para destacar, además, el 2-0 a Boca (goles de Juárez y Fernández), 6-2 al debutante Almagro, 7-1 a Chacarita con dos de Juárez, dos de Eduardo Oviedo y dos de Silvestre Pisa, un 6-3 a Tigre (otros dobletes de Juárez y Oviedo) y el 2-0 a San Lorenzo (dos de Adolfo Juárez). En las derrotas, resaltó el 8-2 con que se vengó Racing en Avellaneda, además del 5-2 de los rojos con Arsenio Erico intratable (hizo tres goles), el 6-1 de Boca y el 7-2 de Lanús. Arcos abiertos, defensas flojas, ataques certeros. Show de redes rotas, atracción por todos lados. Diez victorias, seis empates y dieciséis derrotas. Undécimo sobre diecisiete equipos. Muchos goles, pocos puntos.

 

1939 – Un cambio rotundo

                Se alejan los históricos: Antonio Blanco ficha para River, Segundo Ibáñez es vendido a Boca en 30 mil pesos, Campilongo se va para Italia, se desvincula Spitale y el juninense Pajoni se va despidiendo. Llegó el gran eje medio Norberto Toledo, el arquero Miguel Ángel López y el cordobés Boero, además del surgimiento de un zaguero de las inferiores con singular jerarquía como Carlos Aldabe.

                Muy mal comienzo con un único triunfo en siete partidos (3-2 a Chacarita) llevan a que el equipo ocupe el último puesto al finalizar la primera rueda. Se produce el 8-0 sobre Argentino de Quilmes, recién ascendido pero de pésima campaña, apenas cuatro puntos en todo el torneo. La mejoría de la segunda parte apenas se visualiza, definido ya el descenso de los mates quilmeños.

                El 2-0 en La Plata ante Estudiantes (goles de Larretchart y Prado), el 5-1 al recién llegado Rosario Central, otro 3-1 en La Plata pero a Gimnasia decoraron un poco la posición final, un 14° puesto con 11 victorias, 7 empates y 16 caídas. Pedro De Blasi (11) y Martín Larretchart (10) se consagraron como los máximos goleadores del equipo.

1940 – Claroscuros de un campeonato

                Casi el mismo plantel que en 1939, una nueva ilusión que tomó cuerpo tras ganarle 2-1 a Boca en Núñez, en la sexta fecha. Hasta ahí, apenas un 2-1 a Estudiantes con goles de Juan Prado y del nuevo artillero, Ricardo Stagi. Boca sería el campeón pero como habitualmente pasó, dejaría los puntos en Manuela  Pedraza. El puntero derecho Tenorio abrió la cuenta para la visita, pero lo empató Stagi con un derechazo. En el inicio del segundo tiempo, Norberto Galvagni –un jugador que rindió en distintas posiciones- se sacó de encima a su excompañero Ibáñez y venció a Estrada ingresando por la izquierda. Final 2-1.

                Desde allí siguió una racha favorable que encendió los ánimos. Triunfo 2-1 en Lanús (Stagi y Esperón), 2-1 a Atlanta (Stagi y Toledo) y un recordado 3-1 a Independiente en Avellaneda con tantos de José Fernández, Stagi y el puntero derecho Carlos Belfiore, que había llegado desde Huracán. Los triunfos atrajeron a los hinchas que fueron masivamente a ver el triunfo por 3-2 sobre Gimnasia, con dos goles de Oviedo y otro de Fernández. Hubo empate en Arroyito con Central (1-1) y festejado éxito ante Tigre por 4-3 gracias a un puntazo de José Fernández sobre la hora después de varios rebotes. De yapa llegó la nueva victoria en el Gasómetro: el 7 de julio y ni con un penal a favor que desvió el formidable vasco Isidro Lángara, San Lorenzo pudo contra el Calamar. Un tanto de Stagi a los 22m y un penal bien pateado por Esperón sobre la hora sellaron otra victoria enorme. El tercer puesto en el torneo se evaporó en las fechas siguientes.

                En la segunda rueda todo se desmoronó: apenas 8 puntos que sumados a los 21 de la fase inicial dejó al equipo en el décimo lugar compartido con Banfield y Tigre, a cuatro puntos de Vélez, que descendió por única vez. También bajó Chacarita, sacudido y penado por un caso de soborno.

                Ricardo Stagi con 12 fue el goleador del equipo, los defensores Carlos Aldabe, Domingo Boero y Gregorio Esperón los de mayor cantidad de presencias, faltando uno y dos partidos. Se iniciarían los años cuarenta, que encontraría a Platense mejor ubicado. La primera decena de años en el profesionalismo dejaron un saldo aceptable: con 317 partidos oficiales desde 1931, fueron 121 triunfos, 75 empates y 147 caídas.